Hablar de colesterol es mencionar a ese monstruo casi invisible que muchos temen pero que aún no todo el mundo conoce bien. Pero si en algo coinciden médicos, científicos y el resto de las personas es que cuando los niveles colesterol son altos, es una señal de alerta para la salud.
El colesterol bueno (HDL) y el colesterol malo (LDL) son lipoproteínas, es decir, una combinación de grasas (lípidos) y proteínas, especifica Medline Plus, la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos. A la vez especifica que los lípidos necesitan estar unidos a las proteínas para moverse en la sangre.
Los distintos tipos de lipoproteínas tienen distintos propósitos, que a continuación se determina:
- HDL significa lipoproteínas de alta densidad en inglés. Se lo llama colesterol “bueno” porque transporta el colesterol de otras partes del cuerpo de vuelta al hígado, para luego eliminarlo del cuerpo
- LDL apunta a lipoproteínas de baja densidad. Y es señalado como “malo” dado que en niveles altos provoca una acumulación de placa en las arterias, por lo que bloquea el flujo de sangre al cerebro.
Colesterol bueno HDL y colesterol malo LDL
Así, en una búsqueda permanente, Enlicitide redujo hasta un 60% el nivel de lipoproteína de baja densidad (LDL) en un ensayo de fase tres publicado el 4 de febrero de 2026 en The New England Journal of Medicine, informó Ann Marie Navar, quien dirigió el Estudio patrocinado por Merck & Co. Inc. El fármaco se administra en pastilla diaria y actúa uniéndose a la proteína PCSK9.
Resultados del ensayo para reducir el colesterol malo
El estudio aleatorizado evaluó a 2.909 pacientes con aterosclerosis o con alto riesgo de desarrollarla. Aproximadamente dos tercios recibieron Enlicitide y un tercio placebo. Después de 24 semanas de tratamiento, los participantes que tomaron el fármaco oral redujeron su LDL en aproximadamente un 60% frente a los que recibieron placebo, según los autores.
Además de la caída en el colesterol LDL, el medicamento disminuyó otros marcadores asociados al riesgo cardiovascular, incluidos el colesterol lipoproteico no-HDL, la apolipoproteína B y la lipoproteína(a); esas mejoras se mantuvieron durante un seguimiento de un año.
Colesterol. Cómo se tapan las arteras. Foto Shutterstock.
La mayoría de los participantes ya estaban en tratamiento con estatinas, pero el LDL medio al inicio del Ensayo era de 96 mg/dl, por encima del objetivo recomendado de 70 mg/dl para personas con aterosclerosis y de 55 mg/dl para quienes presentan riesgo cardiovascular elevado.
Mecanismo y comparación con terapias existentes
Esta píldora actúa de forma análoga a los anticuerpos que bloquean PCSK9, uniéndose a esa proteína en la sangre y así aumentando la capacidad del hígado para eliminar LDL circulante, explican. La novedad es su administración oral una vez al día, frente a las formulaciones inyectables disponibles en la actualidad.
Las primeras terapias dirigidas contra PCSK9 fueron anticuerpos monoclonales inyectables y tratamientos con ARN interferente; esos anticuerpos monoclonales, como evolocumab y alirocumab, también pueden reducir la LDL en alrededor de un 60%, según el contexto científico citado por los investigadores.
Científicos, financiación, conflicto de intereses y próximos pasos
“Menos de la mitad de los pacientes con enfermedad cardiovascular aterosclerótica establecida alcanzan hoy las metas de LDL. Una terapia oral tan efectiva tiene el potencial de mejorar de forma drástica nuestra capacidad para prevenir infartos y ACV a nivel poblacional”, dijo Navar, cardióloga y profesora asociada en la Peter O’Donnell Jr. School of Public Health de UT Southwestern Medical Center.
Es fundamental bajar el colesterol para evitar alguna enfermedad cardiovascular. Foto Shutterstock.
Sobre la magnitud del efecto, la investigadora afirmó, “Estas reducciones en LDL son las mayores que hemos logrado con un fármaco oral desde el desarrollo de las estatinas”.
El trabajo fue financiado por Merck Sharp & Dohme, subsidiaria de Merck. En la declaración de conflictos del estudio se indica que la Dra. Navar recibió honorarios de consultoría de Merck por su trabajo y otras compañías farmacéuticas que fabrican medicamentos reductores de lípidos.
Los autores señalan que, aunque los resultados en niveles de LDL son prometedores, actualmente se realizan ensayos adicionales para determinar si esas grandes reducciones de colesterol se traducen en menos infartos y accidentes cerebrovasculares.
Antecedentes científicos relevantes
Los avances que llevaron a estas terapias tienen antecedentes clave: en 1985 Michael Brown y Joseph Goldstein identificaron el receptor de LDL en hepatocitos, hallazgo que facilitó el desarrollo de las estatinas; trabajos posteriores, como el Dallas Heart Study liderado por Helen Hobbs y Jonathan Cohen, identificaron variantes genéticas que reducen la producción de PCSK9 y se asociaron a niveles bajos de LDL.
Enfermedad cardiovascular. Foto: Shutterstock
Esos descubrimientos condujeron al desarrollo de los tratamientos que bloquean PCSK9, con distintas plataformas tecnológicas; sin embargo, la adopción de los inyectables fue limitada por precios altos, barreras de cobertura y, según los investigadores, por el hecho de que requieren inyecciones en lugar de pastillas.
Si la Food and Drug Administration (FDA) llegara a aprobar Enlicitide, el fármaco podría ofrecer una nueva opción oral para millones de personas en Estados Unidos que no logran controlar su colesterol con las terapias actuales y, de ese modo, ayudar a reducir el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares.