Algo huele mal en la economía argentina. Ya no lo describe solo una parte de ese noventa y cinco por ciento de los periodistas que Javier Milei califica como delincuentes, ensobrados o envenenadores de mentes. Se lo preguntan los formadores de opinión en Estados Unidos, el país que el Presidente admira y al que le jura lealtad política. Cuatro preguntas incisivas —nacidas en la escuela anglosajona del periodismo de negocios y pensadas para la audiencia de Wall Street, los fondos de inversión y los analistas de riesgo— bastaron para desnudar las dudas que despierta la coyuntura del modelo libertario. En Argentina y en el exterior.
Más que en las respuestas, quizá convendría detenerse en los interrogantes que planteó John Micklethwait, editor jefe de la agencia Bloomberg, durante su mano a mano en The Economic Club of New York, el foro donde los líderes globales concurren para rendir examen y seducir a inversores. Estas fueron las preguntas:
Javier Milei, en un contacto con los periodistas en Nueva York.
1. La economía fue más pequeña este año entre marzo y junio, se contrajo durante estos tres meses. También tuvo números bastante malos en julio en términos de crecimiento. Ahora enfrentás la posibilidad de tal vez seis meses de contracción. ¿Te preocupa entrar en una recesión así?
2. Cuando asumiste el cargo tu gran problema era la inflación, que era del 300% y lograste bajarla. Ahora el problema parece ser el desempleo. Es lo que más preocupa a Argentina. La tasa de desempleo ha subido. ¿Cómo vas a lidiar con eso sin empujar la inflación?
3. Decís que sos pro libre mercado, amás a Reagan, amás a Margaret Thatcher, pero sin embargo tenés control de capitales. ¿Cuándo te convertirás en un verdadero libre mercado?
4. Antes dijiste sobre China: “¿Comerciarías con un asesino?”. Sin embargo, China es tu principal socio comercial. ¿Cómo encaja eso con tu visión de libre mercado y tu alineamiento con EE.UU.?
Milei respondió con incomodidad, pero logró reprimir el impulso violento y de improperios que suele tener en la Argentina. Defendió su proyecto, aunque se privó de pintar un mundo ideal, como sí hizo cuando se cruzó con periodistas argentinos en la puerta del hotel, a los que les dijo que el país lleva “28 meses seguidos de crecimiento”, que su gestión sacó a 14 millones de personas de la pobreza, que la baja de la inflación se traduce en que los ciudadanos ya sienten una “inyección de dinero en sus bolsillos” y hasta que al país “le salen los dólares por las orejas”. También ironizó: “Si pusiera pauta en los medios, la mitad de las calles tendrían mi nombre”.
La pobreza golpea a la Argentina desde hace varias décadas.
No parecería haber transcurrido la mejor semana para tanta arrogancia. La economía cayó 2,9%, según el estimador mensual del Indec, y se trató del mayor retroceso en seis años, que acentúa la preocupación después de que, siete días atrás, se conoció la caída del 0,6% del segundo semestre de este año. También se acaba de difundir el número oficial de pobres, que muestra un deterioro: el porcentaje pasó de 28,2% a fines del año pasado a 32,3% en la actualidad. El incremento, medido en personas, es muy alto: cerca de dos millones de hombres y mujeres atravesaron un delicado umbral y estiraron la cifra de pobres a 15,4 millones.
El Gobierno, al que en general se le reconocen varios logros (la baja de la inflación, la acumulación de reservas y el equilibrio fiscal) reparte culpas. Habla de shocks transitorios que van desde el efecto negativo de las lluvias y las nevadas a la ambición de la gente por comprar televisores para ver a Messi o de tomar deuda para viajar al Mundial. Pero es el mismo gobierno que, a través de Luis Caputo, dijo en abril que ese mismo mes arrancaban los mejores 18 meses en varias décadas. ¿Y la suba del riesgo país, que ahora está en 609 puntos básicos, el nivel más alto desde abril? “Si aparecen pelotudos hablando por Nueva York, sube. Creo que saben a quién me refiero”, dijo Milei en Nueva York.
Axel Kicillof, el miércoles en Nueva York con el presidente español Pedro Sánchez y el alcalde neoyorquino Zohran Mamdani.
La presencia de Axel Kicillof en Estados Unidos en los días en que los presidentes hablaban en la Asamblea General de la ONU irritó por demás al jefe de Estado. Se enteró de que el gobernador fue muy crítico con el Gobierno y aprovechó para confrontar con él, algo que ya se vislumbra como eje de la próxima campaña. Lo volvió a llamar enano soviético.
Durante su estadía, Kicillof intentó transmitir que había viajado en calidad de mandatario y no de candidato presidencial, aunque no fueron muchos los que le creyeron. No quiere, por ahora, que lo coloquen en la grilla, temeroso del efecto desgaste y de las urgencias que siempre vive su distrito, acuciado por la inseguridad, la precariedad del empleo y las necesidades estructurales del Conurbano. Se reunió con representantes de los fondos Eaton Vance, Vanguard, GoldenTree y Mesarete -tenedores de deuda de la provincia de Buenos Aires-, con ejecutivos de Black Rock, Microsoft, Mastercard, Google, MetLife y Dreyfus y con el argentino José Luis Manzano.
Ante todos ellos, Kicillof buscó mostrarse afable, cercano. En la mayoría de los encuentros estuvo pegado al mate y al termo. “¿Compartís el mate o tomás solo?”, le preguntó uno de los concurrentes. “Sí, el mate se comparte, pero esto no significa que el mate sea socialista o comunista”, dijo, entre risas. Algunos lo tomaron así, como una broma. A otros no les causó tanta gracia. El miedo al regreso del kirchnerismo al poder y a una economía cerrada y regulada se palpaba entre los ejecutivos. “Axel nos vino a decir que el loco no es él, que el loco es Milei”, tradujo a Clarín uno de los ejecutivos.
La Ex Presidenta Cristina Fernández de Kirchner fomenta el rencor contra Axel Kicillof.
Kicillof, acaso emulando a Néstor Kirchner, les pidió que miren lo que hace en la Provincia y no tanto lo que dice o se dice de él. Dijo que siempre cumplió con los compromisos de pago y cuestionó a la Casa Rosada: “Nos asfixiaron, pero nosotros sostuvimos la obra pública y no echamos a la gente”. Insistió con que el programa de Milei parte de un ajuste convencional. “No les tengo que explicar a ustedes esto -dijo- El programa es de salarios bajos, de apertura de exportaciones, de tasas de interés altas y de tensión cambiaria y productiva”.
Mientras el gobernador se abrazaba en Nueva York con el alcalde, Zohran Mamdani, y con el presidente español, Pedro Sánchez, en Buenos Aires el diputado Máximo Kirchner desafiaba al establishment con la presentación de un proyecto de ley para crear otro impuesto, denominado Impuesto a las Transferencias Internacionales de Capital, con el cual -propone- se financiaría parte de la educación, la discapacidad y la salud de provincias y municipios.
La confidente de Máximo, Mayra Mendoza, declaraba por esas horas que Sergio Massa es más humano y agradecido que Kicillof porque visita a Cristina en su prisión de San José 1111. Ambos hechos, el de Máximo y el de Mayra, llegaron rápido a Estados Unidos, pero en la comitiva bonaerense eligieron el silencio. Solo uno de sus integrantes opinó fuera de micrófono: “Van a hacer todo lo que puedan para complicarnos la vida hasta 2027”.
Milei y Kicillof aspiran por igual a enfrentarse como rivales en las elecciones del año próximo. Como si tuvieran un pacto implícito. Los dos consideran que la polarización aumenta sus posibilidades. Creen que, si eclipsan el escenario, impedirán la aparición de nuevos actores.
Victoria Tolosa Paz y Jorge Brito, en el homenaje a José Manuel de la Sota en el hotel Savoy.
Una masa enorme de la población se niega a elegirlos. Eso moviliza a dirigentes dentro y fuera de ambos espacios. Aunque ninguno se juega demasiado. Solo dan señales. El empresario de medios Daniel Hadad dijo que se decidirá el día de su cumpleaños, el 28 de noviembre. Hay quienes lo ven con ganas de dar el salto. Pero otros afirman que su verdadero plan es tener incidencia en la conformación de una opción que no sea kirchnerista ni mileísta. ¿Y Jorge Brito? Amaga y construye en silencio con un alto nivel de desconocimiento en la sociedad, de la mano de Emilio Monzó, que recorre el país. A propósito: ¿Será cierto que el presidente de Instituto, Juan Manuel Cavagliatto, podría ser candidato en Córdoba? Es una de las recomendaciones de Jaime Durán Barba -contratado por Brito-, que pide la aparición de nuevos dirigentes, cuanto más lejanos a la política tradicional, mejor.
En el oficialismo se mantiene el ruido interno. Patricia Bullrich avanza sobre temas sensibles, provoca fuertes debates y tampoco descarta transformarse en una opción para 2027. Se vuelve escurridiza cuando se lo preguntan. Un hilo invisible parecería unir esa actitud con la de outsiders, la de varios dirigentes de la vieja guardia y la del propio Kicillof. Todos aguardan el momento oportuno para salir a escena, en un país con millones de ciudadanos sumidos en la desconfianza y el miedo al porvenir.