Es el momento de su historia para Cabo Verde, el país más pequeño en superficie y el segundo menos poblado en disputar este Mundial 2026. En octubre, cuando selló su clasificación con un 3-0 sobre Esuatini -que hasta hace poco se conocía como el reino de Swazilandia- hubo 15 mil tickets a la venta -a precios de entre 1 y 5 dólares- en el estadio Nacional en Praia, la capital del país que fue una colonia portuguesa. Sidny Lopes Cabral no nació en ninguna de las diez islas y cinco islotes que conforman este archipiélago sobre el Atlántico, frente a las costas occidentales africanas, con Senegal como su vecino más cercano. Lo hizo en Rótterdam, donde sus padres caboverdianos se asentaron tras salir de las islas. Pero como su hermano Rodny ya había jugado para la Selección, él lo imitó. Marcó cinco minutos a Lamine Yamal en el primer partido de la Copa del Mundo cuando le empató 0-0 a España y, ahora, como habitual lateral izquierdo, lo hará contra Lionel Messi.
“Messi es Messi… no hacen falta muchas palabras para describirlo. Yo, como cualquier otro jugador, ya vi cientos de videos de él. Es una referencia para todos”, le confesó a Clarín al responder unas preguntas desde la concentración de los “Tiburones Azules”, como se conoce a la Selección que tiene su búnker en Tampa, en la costa del golfo de Florida, a cuatro horas de auto de Miami, sede del encuentro del próximo viernes.
En el duelo contra los españoles, Sidny dio muestras de sus principales características, esas que lo catapultaron de quedarse sin club en la pandemia, pasar a la cuarta división de Alemania y terminar en el Benfica de Portugal, que ahora lo vendió en una millonaria transferencia (en unos siete millones de euros) al Trabzonspor de Turquía. Tiene alma de extremo y puede ir por los dos perfiles, por lo que su mayor fortaleza es el ataque, donde cuando fija a su rival suele jugar el 1vs1. Esto, igual, puede ser una buena noticia para Argentina y, principalmente, para que Messi aproveche ese espacio.
Completó 18 de los 22 pases que dio, progresó cinco veces con la pelota dominada, hizo 10 recuperaciones de balón y recorrió 8,2 kilómetros totales. ¿La mala? Fue amonestado en los dos primeros partidos y se perdió el de la clasificación contra Arabia Saudita.
“Empezamos a preparar el partido durante estos días. Estuvimos recuperándonos después de varios días muy intensos y exigentes. Necesitábamos parar un poco. Poco a poco empezamos a preparar el próximo partido y, por supuesto, vamos a analizar todos los detalles de la Selección Argentina”, explicó Lopes Cabral, de 23 años.
¿Cuánto modifica que Argentina pueda usar el “doble nueve” con Lautaro Martínez y Julián Alvarez como lo hizo contra Jordania? “Es algo que seguramente vamos a analizar. Confiamos mucho en nuestro entrenador para prepararnos para todas las situaciones y todas las sorpresas que ellos puedan plantearnos. La verdad es que, durante este Mundial, he intentado estar más concentrado en mí, en mi trabajo y en nuestra Selección, y recién después en los rivales. Si perdemos demasiado tiempo pensando en cosas que no podemos controlar, estamos más lejos de conseguir la victoria“, afirmó.
En el Benfica, donde fue pedido por José Mourinho y jugó 28 partidos en la temporada, fue compañero de dos argentinos: Nicolás Otamendi y Gianluca Prestianni, que le mostraron una de las pasiones del país. “Voy conociendo un poco. Trabajé con algunos argentinos en Benfica. Sé que Otamendi y Prestianni estaban todo el tiempo tomando mate… a toda hora jajajaja”, cerró.